
- Frutos secos (avellanas, pistachos, castañas)
- Verduras de hoja verde (acelga, repollo, judías verdes, lechuga, berros, espinacas…),
- Pescados enteros como las sardinas en lata (comer la espina) o las anchoas en aceite.
- Legumbres como la soja seca, las lentejas o los garbanzos son un buen aporte de calcio - Marisco como las cigalas, las gambas, las almejas, los berberechos, el mejillón y el pulpo.
- Higos secos tienen más calcio que un vaso de leche (200 mg frente a 120 mg).
Otros alimentos que también puedes incluir en la dieta y complementar la ingesta diaria de calcio son las almendras (270 mg), el brécol (56 mg), las semillas de sésamo (150 mg), el tofu (150 mg) y las algas, que dependiendo del tipo tienen una mayor cantidad o menor de calcio (las tipo kombu deshidratadas tienen 900 mg y las wakame 660 mg).
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