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El Monte Saint Michel

La carretera que conduce al Monte Saint Michel es llana como la palma de la mano, lo que te permite ir viéndolo desde lejos y a medida que te vas acercando esa imagen se va quedando en la retina como un fantástico y mágico lugar.
El coche se deja en un parking a la entrada del monte y se accede a través de una de las tres puertas fortificadas construidas en la Edad Media, en la parte baja del monte está la "ciudad", pequeña aldea normanda, acurrucada al pie de la abadía. Allí los peregrinos encontraban posada y tabernas, al igual que los visitantes de hoy. La "ciudad" está amurallada y cuenta con varias torres unidas entre si por un paseo. Para subir a la Abadía hay una gran escalera exterior que parte de la "ciudad". Una vez que has subido, la vista es impresionante................

Esta Abadía es una auténtica fortaleza, las abruptas cuestas de la roca hacían muy difícil su ataque, es de estilo gótico, aunque los edificios de alrededor son románicos.
En la Edad Media se convirtió en un lugar de culto y  peregrinación, según la leyenda, en el año 708 el obispo Aubert (que vivía muy cerca de allí) vio en sueños a San Miguel. El arcángel le ordenó consagrar la roca y Aubert no hizo nada, el arcángel se impacientó y le hundió su dedo en el cráneo. Multiplicó los milagros para convencer al obispo y a los cristianos y al final Aubert comenzó la edificación de un santuario.
La marea en esta zona es de las más fuertes del mundo, por ello en ciertas épocas cuando esta sube la roca se queda incomunicada.
Un lugar que os recomiendo sin duda alguna, pero aseguraos donde dejáis el coche, a nosotros nos costó casi una hora encontrarlo.................





El Monte Saint Michel está en la Baja Normandía (Francia)

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